Un cántico durante el acto del 1 de mayo volvió a instalar la discusión interna sobre la sucesión de Alfredo Cornejo.
La apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura de Mendoza dejó algo más que el discurso institucional del gobernador Alfredo Cornejo. En medio de la movilización militante que acompañó al oficialismo en las afueras de la Casa de las Leyes, comenzó a tomar fuerza otro nombre dentro de la carrera por la sucesión provincial: Andrés Lombardi.
Entre bombos, banderas y columnas partidarias, un grupo de militantes hizo sonar por primera vez de manera pública el cántico “Peti gobernador”, en referencia al actual presidente de la UCR mendocina y titular de la Cámara de Diputados.
Aunque no hubo lanzamientos formales ni definiciones electorales, el episodio fue leído dentro del oficialismo como una señal política en un escenario donde todavía no aparece un candidato indiscutido para 2027.
Hasta ahora, dentro de Cambia Mendoza, los nombres que venían concentrando mayor exposición eran los de intendentes como Ulpiano Suarez y Tadeo García Zalazar. Sin embargo, la aparición de Lombardi en el clima de militancia sumó un nuevo actor a la conversación interna del radicalismo.

El dirigente mantiene desde hace años una relación cercana con Cornejo y ocupa uno de los lugares de mayor peso institucional dentro del oficialismo provincial. Además de presidir la Cámara baja, fue ratificado recientemente al frente del cuerpo legislativo y conduce la estructura partidaria de la UCR mendocina.
Su perfil, históricamente más vinculado a la articulación política y al armado interno que a la exposición pública, comenzó a ganar espacio en un contexto donde el oficialismo todavía busca equilibrio entre volumen territorial, consenso interno y continuidad de gestión.
Dentro del radicalismo destacan especialmente su relación con los intendentes, el manejo legislativo y la capacidad de diálogo con distintos sectores políticos, incluidos espacios opositores.
La discusión sobre la sucesión de Cornejo empezó a acelerarse en los últimos meses, en parte porque el gobernador no puede aspirar a una nueva reelección y porque otros dirigentes, como Luis Petri, también aparecen como posibles actores con proyección provincial y nacional.



